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¡Fin de Mundo!: La revolución quiere privatizar parte de PDVSA

March 6, 2012

I very seldom publish posts in Spanish, but since the local traditional press has given no coverage to the agreements signed by Chavez with the Chinese which allow Citic to sell stock in parts of PDVSA, Quico and I collaborated on this post in Spanish which will be published in Caracas Chronicles, here and in El Excremento del Diablo. Please distribute!

¡Fin de Mundo!: La revolución quiere privatizar parte de PDVSA

La alergia con la privatización ha sido, desde el primer día, uno de los nortes ideológicos del chavismo. Por eso sorprende tanto el acuerdo hecho público recientemente a través del cual PDVSA no solo le vendería a la empresa de inversión China Citic el 10% de la empresa de la Faja Petropiar, sino que autorizaría a Citic a colocar parte o todas las acciones de Petropiar de su propiedad en la Bolsa de Hong Kong y al mismo acordaba asesorarse con Citic Securities para la posible colocación de las acciones de la propia PDVSA en este proyecto.

Este cambio en la política oficial representa la negación de gran parte del contenido petronacionalista de la revolución bolivariana. En efecto, el gobierno quiere privatizar un pedacito de PDVSA: ¡Fin de Mundo!

La prensa criolla no ha reaccionado ante todo esto. Aún cuando la noticia ha sido ampliamente difundida en inglés, tanto por las agencias Dow Jones y Bloomberg como por los blogs de Setty (1,2), Caracas Chronicles (1,2), el blog de Foreign Policy y el Devil’s Excrement (1,2), nuestros periodistas no parecen haberse percatado del asunto. El gobierno privatiza a PDVSA…¡no es cuento!

Este golpe brusco al timón no es difícil de explicar: PDVSA necesita financiamiento para poder desarrollar los nuevos campos de la Faja Petrolífera del Orinoco. En estas nuevas asociaciones, PDVSA posee el 60% y sus socios extranjeros el otro 40%. PDVSA ha tratado de que los socios extranjeros le financien sus inversiones, pero la mayoría de los socios, incluyendo a los chinos, no ha querido hacerlo, ya que su propio financiamiento representa ya un compromiso significativo.

Y es aquí donde los muy capitalistas asesores de Citic probablemente sugirieron la posibilidad de usar la Bolsa de Hong Kong como fuente de financiamiento, usando a Petropiar, un campo ya maduro, como prototipo de lo que se puede hacer. La primera fase es muy sencilla y aparentemente ya ocurrió:

PDVSA le vendió el 10% de Petropiar a Citic a cambio de una cantidad, que no ha sido revelada, de dinero.

En la segunda operación en un futuro, Citic, colocaría las acciones en la Bolsa de Hong Kong:

De esta manera, Citic recuperaría su inversión y posible obtendría una ganancia importante, mientras miles de inversionistas de cualquier parte del mundo serían ahora los propietarios de las acciones de Petropiar.

Pero aun mas importante, el Mercado establecería el precio del 10% de Petropiar, que produce 180,000 barriles de crudo mejorado de 24 API. Esto establecería un valor de referencia para los proyectos maduros de la faja, así como para los que se están comenzando a desarrollar hoy.

De lograrse esto, Citic realizaría una ganancia que podría reinvertir en otros proyectos, maduros o no, de la Faja. Para el Gobierno venezolano esto es ideal, PDVSA pierde ingresos, que ahora pertenecen a los accionistas y deberán ser pagados en dividendos, pero el Gobierno venezolano continua recibiendo, royalties, impuestos e el impuesto a la ganancia súbita por cada barril producido, que es donde esta el grueso del dinero. Para los chinos, no solo recuperaron su dinero, sino que esa inversión probablemente les garantiza que el petróleo de estos campos sea enviado exclusivamente a China, que es lo que a ellos al final, les interesa.

Pero fíjense que ahora el Gobierno puede vender de la misma forma, hasta la mitad de Petroanzoategui, (antiguamente Petrozuata), o hasta 33.3% de Petromonagas (antiguamente Cerro Negro) y hasta 10% de PetroCedeño, antes Sincor, recibiendo a cambio dinero de Citic, que a su vez se voltearía y colocaría las acciones en la Bolsa de Hong Kong, generando nuevos fondos que ahora podrán ser invertidos en los nuevos proyectos de la Faja.

El proceso es básicamente ilimitado, mientras haya apetito por petróleo y mientras haya campos por desarrollar en la Faja Petrolífera del Orinoco. Este tipo de operación se podrá repetir una y otra vez, aumentando la producción de petróleo venezolana, limitando la inversión de China en Venezuela, pero garantizándoles el crudo que produzcan los proyectos.

Por supuesto, en un mundo normal y no revolucionario, los chinos no harían falta para todo esto. PDVSA podría ir directamente a los mercados, incluso a la Bolsa de Caracas, sin necesidad de intermediarios. Pero la necesidad de esconder la verdadera naturaleza de las operaciones, en la cual el socialismo, mas que nunca, vive y depende del capitalismo, requiere de un intermediario remoto.

La estrategia tiene toda la lógica del mundo. Venezuela necesita financiamiento para desarrollar los recursos de la Faja. Acudir a los mercados de acciones o bonos es indispensable para obtenerlos. Aunque la idea haya venido de Citic Securities, el que PDVSA y el Gobierno la hayan aceptado, aunque sea por realismo, representa un desarrollo muy positivo para el país y para el futuro de la producción petrolera venezolana.

Ahora bien, nada de esto ocurrirá en el futuro inmediato por tres razones. Primero, el Gobierno revolucionario no quiere que esto se convierta en un tema de la campaña electoral, aunque recluye el atacar a la oposición por querer privatizar a PDVSA. Segundo, el Gobierno no quiere valorar el 10% de Petropiar mientras continua el proceso de arbitraje en el Banco Mundial, ya que esto podría establecer un precio aun mayor al que aspira a pagar PDVSA.

Finalmente, es probable que este plan esta concebido como un plan post electoral, ya con un Chávez con un mandato adicional de seis años, implementando este plan netamente capitalista y privatizador, con el único fin de obtener cantidades aun mayores para financiar su populismo. En última instancia, el gobierno terminaría con una política mixta que consiste en nacionalizar cuanta empresa consigue que de pérdidas, mientras va privatizando las que dan ganancias: buenísimo, ¿no?

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